Daniela Pinos B.
Al pensar en una huella, lo primero que se viene a nuestra
mente es “una marca” o un “rastro” que dejamos en cualquier aspecto de nuestra
vida: desde emprender proyectos, una marca de nacimiento, una firma, hasta
subir cualquier información al internet. Ésta última es la llamada “huella digital”.
En la actualidad, es casi imposible no dejar una huella
digital en cualquier plataforma virtual. Y es que esto ha creado una gran red
de datos en la cual, no importa que tan vieja o nueva sea la información: esta
no desaparecerá y cualquier persona puede encontrarlo con tan solo un clic.
Hay que tener en cuenta de que
aunque intentemos borrar los datos que ya habíamos subido a la red, estos
simplemente se quedarán guardados en algún servidor del mundo y que de
cualquier forma, pueden volver a aparecer buscando en el internet usando la
palabra adecuada.
Esto hace que sea necesario que
tengamos conciencia de lo que queremos que se vea o no, y como quisiéramos que
nos vea la gente. No importa si alguna persona tenga dos cuentas en alguna red
social, según la persona, una puede ser pública y otra privada, en la que solo
comparta cosas para familiares y amigos, mientras que en el perfil público, lo
use para su trabajo. En el momento en el que subamos la información a
cualquiera de los dos perfiles, estos irremediablemente se vuelven públicos, aunque
pensemos lo contrario.
Como futuros periodistas, debemos
ser conscientes de lo que publicamos y no publicamos. Hay que ser cuidadosos
con las cosas que subimos a cualquier red social, ya que esto puede afectar de
cualquier forma a la sociedad que exige información inmediata y verás, pero si
por algún motivo solo logramos llegar a lo “inmediato”….
Por ejemplo, en mi perfil en Facebook
trato de evitar subir información personal, y las cosas que comparto, lo hago
solamente con mis amigos de esta red, y no público, en el cual, cualquier
persona tanto dentro como fuera de Facebook pueda ver las cosas que subo.
Sin embargo, hace poco en twitter
tenía puesto un “candadito” para que solo las personas que yo acepte que me
sigan puedan ver lo que tuiteo, mientras que las que no me seguían, solo podían
ver mi foto de perfil, y mi biografía, ya que mis tuits eran privados.
En el internet, nuestra marca
personal se transmite a nuestra huella digital, y por lo tanto, hay que ser
responsables con lo que hacemos con esta y la credibilidad que conlleva. Y como
periodistas, no tenemos que olvidar los valores periodísticos a los cuales estamos
ligados.
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